#2316 – El Monje Loco

UNSPECIFIED - CIRCA 1754: Gregory Yefimovich Rasputin 1869 - 1916 Russian mystic who is perceived as having influenced the latter days of the Russian Emperor Nicholas II, his wife Alexandra, and their only son Alexei. (Photo by Universal History Archive/Getty Images)

Primeros años de Rasputín

El 21 de enero de 1869 en el pueblo de Pokrovskoye, Rasputín nace en el seno de una familia obrera. Fue el octavo hermano de nueve, los primeros siete murieron a temprana edad.

Desde niño se interesó por la religión y aunque él contó con educación, se mantuvo analfabeto hasta su adultez donde aprendió a leer y escribir un poco. Como no sabía leer fluidamente y le gustaba predicar la palabra de Dios, memorizaba lo que escuchaba de sacerdotes durante ceremonias que él asistía.

Muchos historiadores sugieren que el utilizaba la religión como desahogo para encontrar paz ya que en su juventud tuvo muchos conflictos. Durante su adolescencia se vio involucrado en pequeños robos, abuso de alcohol y problemas con las autoridades. Por su reputación de libertinaje se ganó su sobrenombre de Rasputín, lo que significa “libertino”.

En 1886, Rasputín viajó hacia Abalak, ahí él conoce a quien sería su esposa. Después de varios meses de cortejo, él se casa con Praskovya Dubrovina en febrero de 1987. De esta relación nacen siete hijos, de los cuales solo tres llegan a vivir hasta edad adulta.

Rasputín por muchos años vivió una vida tranquila con su familia, pero trabajando como campesino no ganaba lo suficiente. Por esta razón se involucra en robos de caballo y otros delitos, además cae a un estado de alcoholismo extremo.

En 1897 a sus 28 años, Grigori Rasputín emprende un viaje hacia Grecia y al Medio Este, haciendo varias peregrinaciones a Tierra Santa. Se cree que este viaje lo hizo para escapar del castigo por robo de caballos y a esto se le sumo el regreso de su interés por la religión, quizás ocasionado por algún tipo de crisis emocional o espiritual.

Rasputín como hombre “santo”

Esta excursión hace que Rasputín sufra un cambio radical en su vida. Cuando regresa a su pueblo natal Pokrovskoye, es un hombre nuevo, reza y canta fervientemente, proclamando tener visiones del futuro y poderes para curar.

Al inicio de los 1900´s ya poseía una cierta fama, además ya contaba con un grupo de seguidores. En la aldea se rumoreaba que pertenecía a una secta, se decía que formaba parte de los Jlystý o Khysty. Un grupo que la iglesia ortodoxa repudiaba, debido a sus creencias y actitudes de desenfreno, adicción y libido. Se decía que, en las ceremonias él y sus partidarios se emborrachaban y formaban orgías, esto con el fin de purificarse. Es por esto por lo que se gana el apodo de “El Monje Loco”.

A pesar de su apodo Rasputín nunca tomó las órdenes sagradas. Los hombres en la posición de Rasputín solían renunciar a sus vidas y relaciones pasadas, pero Rasputín siguió viendo a su familia y mantuvo a su esposa económicamente.

En 1903, los vagabundeos de Rasputín lo llevaron a San Petersburgo, capital de Rusia en ese entonces, donde fue recibido por Theophan, inspector de la Academia religiosa de San Petersburgo, y Hermogen, obispo de Saratov. Los círculos de la corte de la capital en ese momento estaban ahondados en el misticismo y el ocultismo, por lo que Rasputín, un vagabundo sucio y descuidado con ojos brillantes y supuestamente extraordinarios talentos de curación, fue bien recibido.

Theophan se convirtió en uno de los amigos más importantes e influyentes de Rasputín en San Petersburgo, y le ganó la entrada a muchos de los salones influyentes donde la aristocracia se reunía para discusiones religiosas. Fue a través de estas reuniones que Rasputín atrajo a algunos de sus primeros e influyentes seguidores en la capital.

En 1904 viaja a Kazán con su ya conocida reputación de hombre sabio y santo. Ahí conoce a la Princesa Milena de Montenegro y a su esposo el Gran Duque Peter Nikolaiévich, primo del zar. Con ella forma una amistad, la cual lo lleva a conocer a los máximos monarcas zaristas.

El 1ro de noviembre de 1905, en el Palacio de Peterhof conoce al zar Nicolas II y a su esposa, la zarina Alexandra Fiódorovna. Logrando una notable impresión en ellos, el zar afirma que Alexandra y él habían conocido a un hombre de Dios.

Con su fervor religioso, combinado con un carisma personal, Rasputín atrajo la atención de algunos clérigos ortodoxos rusos y miembros de alto rango de la familia imperial.

En esa época el zar y la zarina estaban desesperados por encontrar una cura para la hemofilia de su hijo enfermo, el zarévich Alekséi Nikoláyevich Románov. Enfermedad que padecía desde nacimiento, pero con el paso de los años se había agravado.

Rasputín asciende en la jerarquía zarista

En 1908, durante un episodio hemorrágico severo del zarévich, tanto el zar Nicolas II como su esposa la zarina Alexandra temían que su hijo no sobreviviera la noche, ya que estaba perdiendo mucha sangre. El zar manda un hombre de su confianza en busca del Monje Loco y convoca la presencia inmediata de Rasputín para que efectuara una sanación por medio de sus poderes que él decía tener.

Esa noche Rasputín se encontraba lejos de la capital, estaba ebrio en algún bar fuera de la ciudad mientras que la hemorragia del hijo del zar empeoraba. El mensajero encontró a Rasputín y le dijo que tenía que regresar con él de inmediato al palacio para salvar la vida del joven zarévich. Rasputín le dijo que era muy tarde y que no llegarían a tiempo, entonces el Monje se levantó de su asiento y empezó a hacer una danza extraña la cual era amenizaba con alabanzas y canticos que él mismo entonaba.

Mientras todos en el bar observaban con desconcierto la escena, Rasputín continuó hasta después de un rato cayo desmayado y ebrio al suelo, de inmediato alzó su cabeza mientras su largo y oscuro cabello le cubría la cara dijo – “El zarévich se ha salvado”. Cuenta la historia que justamente a esa hora, aproximadamente 11:00 pm, en el palacio de Peterhof, el zarévich Aleksander se alivia de su sufrimiento y su hemofilia se detiene.

Sus supuestos poderes se hacían presentes ante la familia real salvando la vida del hijo del zar. Rasputín ya en presencia de ambos monarcas les menciona que el destino tanto del niño como de la dinastía estaban irrevocablemente ligados a él. El zar y la zarina tras presenciar el milagro de sanación de su hijo acobijan a Rasputín en el palacio iniciando una poderosa influencia de Rasputín sobre la familia imperial y los asuntos de estado.

En presencia de la familia real, Rasputín mantuvo constantemente la postura de un campesino humilde y santo. Fuera de la corte, sin embargo, pronto cayó en sus antiguos hábitos. Al predicar que el contacto físico con su propia persona tenía un efecto purificador y curativo, adquirió amantes y sedujo a muchas otras mujeres, incluyendo a muchas de la realeza. Cuando los relatos de la conducta de Rasputín llegaron a oídos del zar, él mismo se negó a creer que no fuera un hombre santo y los acusadores de Rasputín se vieron trasladados a regiones remotas del imperio o completamente apartados de sus posiciones de influencia.

Debido a su presencia constante en la corte real, crecieron los rumores de que Rasputín estaba actuando como un titiritero sobre la pareja real. La creciente dependencia de Alexandra de Rasputín y sus aparentes habilidades curativas con su hijo hemofílico solo exacerbaron estos rumores.

Para el año de 1911 el comportamiento de Rasputín se había convertido en un escándalo generalizado. El primer ministro, Stolypin, envió al zar un informe sobre las fechorías de Rasputín. Como resultado, el zar expulsó a Rasputín del palacio, pero Alexandra lo hizo regresar en cuestión de meses. Nicolás II, ansioso por no disgustar a su esposa o poner en peligro a su hijo, sobre quien Rasputín tuvo un efecto beneficioso, decidió ignorar más acusaciones de irregularidades hacia el Monje Loco.

Incluso de vez en cuando, el monje ofrecía consejos militares y ayuda médica, pero sus ideas nunca resultaron beneficiosas para el ejército ruso o para el zar personalmente.

Rasputín alcanzó la cima de su poder en la corte rusa después de 1915. Durante la Primera Guerra Mundial, Nicolás II tomó el mando personal de sus fuerzas y se dirigió a las tropas en el frente, dejando a la zarina Alexandra a cargo de los asuntos internos de Rusia, mientras Rasputín fue su asesor personal. La influencia de Rasputín varió desde el nombramiento de funcionarios de la iglesia hasta la selección de ministros del gabinete, quienes a menudo era oportunistas incompetentes, y ocasionalmente intervino en asuntos militares en detrimento de Rusia.

En realidad, después de que el zar tomó el control personal de sus ejércitos el 23 de agosto de 1915, bajo el consejo de Rasputín y la zarina Alexandra, el zar se convirtió en el objetivo de la culpa por las derrotas de Rusia en el campo de batalla. Mientras tanto, con el zar luchando, la zarina dejo un vacío de liderazgo

Aunque Rasputín no apoyaba a ningún grupo político en particular, él era un fuerte oponente de cualquiera que se opusiera a la autocracia o a sí mismo. Es así como Grigori, siendo una analfabeta, un sujeto raro con aspecto desalineado; pero, extremadamente inteligente y siendo seductor tanto de mujeres y hombres. Se vuelve poderoso e influyente en los altos mandos del imperio ruso, no hay decisión política que no pase por su supervisión. El comportamiento y la influencia de Rasputín llegaron a simbolizar todo lo negativo en la política y la sociedad rusa en ese momento.

En junio de 1914, una mujer intento asesinarlo apuñalándolo en el estómago, alegando que Rasputín estaba seduciendo a una inocente. Al poco tiempo Rasputín milagrosamente se recuperó por completo, a pesar de que había perdido mucha sangre.

Los soldados en el frente oriental de la Primera Guerra Mundial hablaron de que Rasputín tenía un romance íntimo con Alexandra, haciéndolo pasar de conocimiento común sin pruebas. A medida que avanzaba la guerra, las historias extravagantes de fiestas y orgias dentro del palacio se expandieron. Aparte de esto se hablaba de una supuesta traición de Rasputín con el enemigo alemán, incluyendo una historia fantástica de que trató de socavar el esfuerzo bélico iniciando una epidemia de cólera en San Petersburgo con “manzanas envenenadas importadas de Canadá”. Lo que el público creía que sabía sobre Rasputín tuvo un impacto mayor que sus opiniones y actividades reales, alimentando las demandas de que se le quitara de su posición de influencia por cualquier medio necesario.

Muerte de Rasputín

Para esta parte de la historia, entra Félix Yussupov, un hombre adinerado que vivía con privilegios y una vida sin preocupaciones.  Yussupov reciénteme se había visto involucrado en problemas donde su reputación había quedado en duda. Esto fue debido que no se quería enlistar en el ejército ruso para la primera Gran Guerra y una vez estando el ejército evitaba estar en el frente de la batalla. Incluso una de las hijas del zar Nicolás II, la gran Duquesa Olga, trabajó como enfermera durante la guerra y criticó la negativa de Yussupov a enlistarse y le escribió a su padre diciendo “Félix es francamente un civil, vestido todo de marrón… prácticamente sin hacer nada; da una impresión absolutamente desagradable un hombre holgazaneando en estos momentos”.

Fue entonces como la trama del asesinato de Rasputín le dio a Yussupov la oportunidad de reinventarse como patriota y hombre de acción. Él fue quien decidido que tenía que proteger el trono de una influencia maligna. Para Yussupov y sus co-conspiradores, la eliminación de Rasputín también podría darle al zar Nicolás II una última oportunidad de restaurar la reputación y el prestigio de la monarquía.  Con Rasputín fuera, el zar estaría más abierto a los consejos de su familia, la nobleza y la Duma, y menos dependiente de la zarina Alexandra.

Fue así como un grupo de nobles dirigido por Yussupov conspiró para deshacerse del “santo” hombre de una vez por todas.

El 30 de diciembre de 1916, Yussupov invitó a Rasputín a cenar en su casa. Después de una comida copiosa, completa con vino y postre, todo supuestamente cargado de suficiente veneno para matar a tres caballos. Los hombres sorprendidos veían como el Monje Loco no mostraba síntomas de que el veneno estuviera haciendo algún efecto en él.

Todos los allegados a Rasputín sabían que él no rechazaba de tomar vino, decidieron emborracharlo y llenarlo de veneno copa tras copa. Pero no había señales de que Rasputín sintiera siquiera cansancio, todo lo contrario, Rasputín disfrutaba de la fiesta y la compañía.

Los hombres molestos, se olvidaron de la diplomacia y mostraron sus verdaderas intenciones, se abalanzaron en contra de Rasputín y procedieron a torturarlo y golpearlo,

Después de esto le dispararon a quemarropa, pero aún después del aluvión de balas el Monje Loco seguía mostrando señales de vida. Al final tomaron el cuerpo semi-muerto de Rasputín lo amarraron y lo arrojaron al Río Nevka para que se ahogara.

Días más tarde, luego de que Rasputín fuera envenenado, baleado y que su cuerpo fuera arrojado al río helado, un grupo de transeúntes que salió a pescar descubrieron el cuerpo sin vida de Rasputín. La policía tardó días en dar el resultado de la autopsia y para sorpresas de los nobles involucrados el resultado arrogaba que había muerto de hipotermia.

Las respuestas del público fueron mixtas, lo que refleja la reputación accidentada de Rasputín. La élite, de donde vinieron Yussupov y sus co-conspiradores, se regocijó y aplaudió a los asesinos cuando aparecieron en público. El campesinado lamentó a Rasputín como si fuera uno de los suyos, viendo el asesinato como un ejemplo más de la nobleza que controlaba al Zar; cuando un campesino ascendía a una posición de influencia con el zar, era asesinado por hombres ricos.

Para consternación de Yussupov y sus co-conspiradores, el asesinato de Rasputín no condujo a un cambio radical en la política de Nicolás y Alexandra. Para los bolcheviques emergentes, Rasputín simbolizaba la corrupción en el corazón de la corte imperial, y su asesinato fue visto, con bastante precisión, como un intento de la nobleza de aferrarse al poder a expensas continuas del proletariado. Para ellos, Rasputín representaba los problemas más amplios del zarismo. A raíz de la Revolución Rusa, el líder del Gobierno Provisional Alexander Kerensky llegó a decir: “Sin Rasputín no habría habido Lenin”.

Para el 15 de marzo de 1917, el zar Nicolás II abdicó del trono ruso como resultado de la Revolución de febrero. Al año siguiente, los bolcheviques eliminaron los últimos vestigios de la dinastía Romanov. Pero los mitos sobre Rasputín perduraron y, debajo de esos mitos, reside algo de verdad. Varios historiadores han especulado que la influencia de Rasputín sí jugó un papel en el desprecio por la casa real y todo lo que llegó a representar. De hecho, la historia de Rasputín muestra que la mitología puede cobrar vida propia y convertirse en algo más importante que la verdad.

Profecías de Rasputín

  • Su muerte, y la muerte de los zares.

Unos días antes de morir, Rasputínpronunció la siguiente profecía a la mismísima zarina – “Espero una muerte violenta antes de que acabe el año. Si es a manos de la nobleza, los zares también morirán en el plazo de dos años”.

Rasputín murió el 30 de diciembre de ese año y toda la familia del Zar, incluidos los niños, fue asesinada dos años después por la revolución bolchevique, terminando con el reinado de los zares en Rusia.

  • La caída de la Iglesia rusa

Otra de sus profecías más certeras es – “La cruz será arrojada a la bodega, los martillos golpearán sobre los altares, y las llamas devorarán las iglesias”.

La iglesia rusa fue perseguida y expulsada durante la revolución soviética de 1917. El símbolo de los soviéticos era la hoz y el martillo.

  • El destino de San Petersburgo

– “Sobre Petersburgo caerán las tinieblas. Cuando su nombre sea cambiado, el imperio habrá terminado. Y cuando su nombre sea otra vez cambiado, sobre Europa entera estará a punto de desencadenarse la ira de Dios”

En efecto, San Petersburgo cambió de nombre dos veces, a Petrogrado y Leningrado, y allí se libró una de las batallas más cruentas de la Segunda Guerra Mundial.

  • Anticipó la contaminación

– “El aire que hoy desciende a nuestros pulmones para llevar la vida, llevará un día la muerte”.

Rasputín predijo la contaminación con 50 años de adelanto.

  • Los menos capaces nos gobiernan

Otras de sus profecías fueron – “Los hombres caminan hacia la destrucción. Serán los menos capaces los que nos gobiernen. La Humanidad será aplastada por el alboroto de los locos y de los malhechores. La sabiduría será encadenada. Serán el ignorante y el prepotente quienes dictarán la ley al sabio y también al humilde”.

Muchos creen ver aquí la llegada de Hitler y Mussolini, aunque viendo quienes están al mando en los países más influyentes del mundo hoy en día, también podría aplicarse al siglo XXI.

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