#2080 – Incidente de Roswell

Encuentro cercano del 2do Tipo en Roswell

El Incidente de Roswell ocurrió en medio de “la locura” de los platillos voladores de 1947. El 26 de junio, los medios de comunicación de todo el país informaron sobre la historia del piloto civil Kenneth Arnold de ver lo que él denominó “Platillos Voladores”.

*Nota del investigador: caso #1247 – Los Primeros Platillos Voladores (Keneth Arnold).

Según los informes no se tiene un registro exacto del evento, pero se cree que el incidente ocurrió a fines de junio o principios de julio de 1947, cuando William “Mac” Brazel, un capataz de rancho notó grupos de escombros en el rancho Foster, a 50 km a las afueras de Roswell.  

Brazel describió los escombros como un material muy delgado, como papel de aluminio con algún tipo de escritura en código, pero no parecía a ninguna forma de escritura reconocible. También mencionó que se podía doblar el metal y no importaba cuánto lo doblara o cuántas veces, instantáneamente volvía a su forma original. Brazel llevó parte del material al alguacil George Wilcox de Roswell, quien a su vez contacto al Campo Aéreo del Ejército de Roswell (RAAF).

El 8 de julio de 1947, la RAAF emitió un comunicado diciendo:

– “Los múltiples rumores sobre discos voladores se hicieron realidad ayer cuando la oficina de inteligencia del Grupo de Bombardeo 509 de la Octava Fuerza Aérea, Campo Aéreo del Ejército de Roswell, tuvo la suerte de obtener en su posesión escombros de al parecer, una nave no reconocida, Esto fue posible gracias a la cooperación de civiles de la localidad y la oficina del alguacil del condado.

El objeto volador aterrizó en un rancho cerca de Roswell en algún momento de la semana pasada. Al no tener instalaciones telefónicas, el ranchero W. Brazel guardó el disco hasta el momento que pudo comunicarse con la oficina del alguacil, quien a su vez notificó al mayor Jesse A. Marcel de la Oficina de Inteligencia del Grupo de Bombas 509. Se tomaron medidas de inmediato y se recogió el disco en la casa del ganadero. Fue inspeccionado en el Campo Aéreo del Ejército de Roswell y posteriormente prestado por el Mayor Marcel a un cuartel general superior”.

El mayor Jesse Marcel, supervisó la investigación de la RAAF del lugar del accidente y los materiales recuperados, los cuales estuvieron regados por varios kilómetros a la redonda. Los escombros encontrados por Brazel solo eran una parte de la nave.

Marcel, trabajaba para el Pentágono en un papel de muy alto poder en la base de la Fuerza Aérea Walker, cerca de Roswell. Fue jefe de Seguridad e Inteligencia para Pruebas Atómicas en los EE. UU. y el Pacífico. Además, fue el oficial que en 1945 tuvo la sombría, pero histórica tarea de informar a la tripulación del B-29 Superfortress, sus misiones para lanzar las bombas nucleares en Hiroshima y Nagasaki. Claramente, era todo menos un individuo cualquiera, ya que se hicieron algunos intentos para difamarlo posteriormente y lo que es más importante, tenía un conocimiento interno sobre toda la última tecnología secreta de aviación que estaba en desarrollo. Cuando Marcel sostuvo posteriormente que lo que ayudó a recuperarse de Roswell no era de esta tierra, fue una de las pocas personas que realmente estaba en condiciones de emitir ese juicio desde una perspectiva informada.

Al día siguiente el periódico local, “Roswell Daily Record”, publicó una historia sobre el accidente y la asombrosa afirmación de la RAAF. Pero los oficiales del Ejército de los Estados Unidos rápidamente negaron la afirmación del “platillo volador”, afirmando que los escombros encontrados eran en realidad de un globo meteorológico, publicando fotografías del Mayor Marcel posando con pedazos de los supuestos escombros del globo meteorológico como prueba.

El coronel William H. Blanchard, comandante en jefe de la 509, se puso en contacto con el general Roger M. Ramey de la Octava Fuerza Aérea en Fort Worth, Texas, y Ramey ordenó que el objeto fuera trasladado al campo aéreo del ejército de Fort Worth. En la base, el suboficial Irving Newton confirmó la opinión preliminar de Ramey, identificando el objeto como un globo meteorológico y su “cometa”, un apodo para un reflector con radar utilizado para rastrear los globos desde el suelo.

El 10 de julio, la prensa informó que el general Ramey había manifestado que el personal de la RAAF recuperó un globo meteorológico. Se llevó a cabo una conferencia de prensa, con escombros (papel de aluminio, caucho y madera) que decían ser del objeto estrellado, que coincidía con la descripción hecha por Brazel. Así fue como se logró el efecto deseado, “la historia murió a los dos días siguientes”.

Crece el interés sobre Roswell

El incidente de Roswell desapareció de la atención pública durante más de 30 años, hasta que resurgió el interés a fines de la década de 1970. El incidente de Roswell apareció en películas, programas de televisión y libros. En medio de teorías de conspiración cada vez más complejas, incluso se incorporaron múltiples historias y leyendas sobre “cuerpos extraterrestres” en los mitos de Roswell.

El ingeniero Barney Barnett aseguró que pudo ver los cadáveres de los extraterrestres, uno de los cuales sollozaba, agonizante, cuando fue descubierto. Unos investigadores aseguran que se recuperaron cuatro cuerpos y otros que fueron siete. Y en 1995, el productor de televisión Ray Santilli aseguraba tener en su poder la película con las autopsias practicadas a los tripulantes de la nave.

Un anciano de 82 años, Jack Banett, ex cámara de las Fuerza Aéreas fue el autor de la grabación y de una copia que había ocultado durante décadas, asustado por la trascendencia de lo que vio.

El astronauta del Apolo 14 Edgar Mitchell, aunque no fue testigo directo, también afirmó en numerosas ocasiones que Roswell fue un verdadero incidente relacionado con seres de origen no terrestre, basado en sus contactos de alto nivel dentro del gobierno. “Yo he visto los expedientes secretos OVNI, y no hay duda de que hubo contacto con extraterrestres”, dijo.

En 1978, el físico nuclear, autor e investigador de UFO´s Stanton Friedman entrevistó a Marcel, quien dijo que el descubrimiento hecho 31 años antes no era de este mundo y que el gobierno le había ordenado que se callara.

En noviembre de 1979, la primera entrevista filmada de Marcel apareció en un documental titulado “UFO’s Are Real” (Los OVNIS son Reales), coescrito por Friedman. La película tuvo un lanzamiento limitado, pero luego se distribuyó para su transmisión. El 20 de septiembre de 1980, la serie de televisión “En busca de…” emitió una entrevista donde Marcel describió su participación en la conferencia de prensa de 1947: “Querían algunos comentarios de mí, pero yo no estaba en libertad de hacer eso. Entonces, todo lo que podía hacer era mantener la boca cerrada. Mientras que el general Ramey fue el que habló, les dijo a los periódicos lo que supuestamente era y que lo olvidaran. No es más que un globo de observación meteorológico, dijo Ramey. Por supuesto, ambos sabíamos lo contrario”.

Friedman siguió investigando el incidente y buscó otros testigos. Su trabajo inspiró a los escritores Charles Berlitz y William Moore a escribir “El incidente de Roswell”, publicado en 1980. Su conclusión fue simple: existía un gran encubrimiento.

Los autores habían escrito anteriormente libros populares sobre temas marginales como el Experimento Filadelfia y el Triángulo de las Bermudas. Aunque no estaba acreditado, Friedman realizó algunas investigaciones para el libro. La narrativa del libro sostiene que una nave extraterrestre volaba sobre el desierto de Nuevo México observando la actividad de las armas nucleares de Estados Unidos, pero se estrelló después de ser alcanzada por un rayo, matando a los extraterrestres a bordo; dando pie a la creencia de un encubrimiento alienígena por parte del gobierno

Supuesta conspiración

Donald Schmitt, un investigador de ovnis y cofundador del Centro Internacional de Investigación y Museo OVNI en Roswell, pasó casi tres décadas investigando el incidente. Dijo que la explicación del gobierno tenía poco sentido ya que el primer comunicado de la RAAF afirmaba la existencia de una nave alienígena. Luego decidieron negarla por motivos militares secretos, además creía que seguramente llamaría la atención sobre el área, lo cual atraería público y obstruiría con sus delicadas operaciones militares en ese momento.

De igual forma Kenneth Drinkwater, profesor titular de psicología en la Universidad Metropolitana de Manchester, Reino Unido, mencionó en uno de sus artículos respecto al tema del incidente de Roswell que –“Los relatos en constante cambio dieron lugar a la incertidumbre. El primer mensaje de la RAAF que salió no fue claro, luego cambiaron el mensaje, esto generó sospechas de que algo estaba sucediendo y se estaba encubriendo. Da la sensación de que algo se está ocultando a la población en general, lo que lleva a la especulación de una posible conspiración y posiblemente tecnología alienígena”.

Es por eso por lo que los archivos de Roswell permanecen abiertos a los ojos de muchos y los investigadores valoran mucho los testimonios de quienes estuvieron allí, muchos de ellos personal militar respetado. “Todos los miembros del personal superior de Blanchard sugirieron que la nave era de origen extraterrestre”, dijo el ufólogo y un exteniente coronel retirado del Ejército de Estados Unidos que sirvió en Vietnam e Irak, Kevin D. Randle, a la revista “All About Space”, – “El comandante Edwin Easley, mariscal preboste de la base, cuando le pregunté si estábamos siguiendo el camino correcto (extraterrestre), me dijo que no era el camino equivocado”

“Además, Hay algunos testigos civiles muy dignos de crédito, como Brazel y Frankie Rowe”, afirmaba Randle. Sin duda el caso de Rowe es bastante interesante. Su padre, un bombero que acudió a la limpieza de los escombros, le contó sobre el accidente y él fue quien le llevó unas piezas que él había recogido en el lugar. Rowe dijo que las piezas las mantuvo guardadas por unos días, hasta que agentes del gobierno llegaron a la puerta de su casa para pedirle dichos objetos y le dijeron a ella y a su padre que se mantuvieran callados. Ella también dijo que su línea de teléfono había sido intervenida por años después del incidente.

Randle en otra entrevistas también hablo sobre nuevas afirmaciones y pistas que se suman al misterio y mantienen vivos los archivos de Roswell. Randle dice haberse reunido con Marcel antes de que muriera en 1986, afirmando que Marcel reveló que había escondido tres piezas de metal del lugar del accidente en la parte superior de su calentador de agua en su casa. Sin embargo, nunca se recuperaron.

Durante décadas, muchos investigadores de ovnis se mostraron escépticos sobre el cambio de información del gobierno y en 1994, la Fuerza Aérea de los EE. UU. Publicó un informe en el que admitían que la historia del “globo meteorológico” había sido falsa. Según la explicación de 1994, los restos provienen de un dispositivo espía creado para un proyecto clasificado hasta entonces llamado Project Mogul. El dispositivo, una cadena conectada de globos de gran altitud equipados con micrófonos, fue diseñado para flotar furtivamente sobre la URSS, detectando ondas de sonido a una distancia sigilosa. Estos globos monitorearían ostensiblemente los intentos del gobierno soviético de probar su propia bomba atómica. Debido a que Project Mogul era una operación encubierto, según el nuevo informe, era necesaria una explicación falsa del accidente para evitar revelar detalles de su trabajo de espionaje.

Otra teoría cuestionable, publicada en el libro “Área 51: Una historia sin censura de la base militar ultrasecreta de Estados Unidos”, afirma que el vehículo volador accidentado no era ni extraterrestre ni obra de espías estadounidenses. Más bien, fue un plan poco convencional para inducir el pánico generalizado en Estados Unidos, implementado por el hombre soviético en mando, Joseph Stalin.

Esa teoría podría explicar de alguna manera los restos descritos por Jesse Marcel Jr., el hijo del oficial de inteligencia mencionado en el informe de prensa inicial. Según el libro de Marcel Jr., “The Roswell Legacy”, su padre trajo algunos restos de ovnis a casa, lo que le permitió a su hijo ver y tocar los escombros antes de llevarlos a su base.

Marcel Jr. escribió que –“El material era metálico y pude ver lo que parecía escritura. Al principio pensé en los jeroglíficos egipcios, pero no había contornos ni figuras de animales. Tampoco eran cifras matemáticas; eran más como símbolos geométricos: cuadrados, círculos, triángulos y cosas por el estilo”. Marcel Jr. tenía 11 años en ese momento y la Guerra Fría apenas comenzaba. Podría ser que el niño estaba leyendo el alfabeto cirílico por primera vez, dejando que su imaginación hiciera el resto.

Legado del incidente de Roswell

En la actualidad no hay evidencia de que un ovni se estrellara en Roswell, los creyentes se aferran firmemente a la creencia de que lo hizo y que la verdad se ha ocultado como resultado de una conspiración del gobierno. El incidente se ha calificado como “el caso de OVNI más famoso, el más exhaustivamente investigado y el más desacreditado”.

Lo único claro es que, hoy Roswell es una ciudad donde se le adjudica ser el punto oficial de encuentro alienígena de los Estados Unidos y eso es algo que innumerables personas sin duda asimilarán si lo visitan. En la zona opera desde hace años una empresa dedicada a la venta de souvenirs y recorridos turísticos. Por $10 dólares se puede comprar una bolsa de piedras del rancho y por algo más de $30, se puede dormir una noche a la intemperie donde, supuestamente, “pusieron sus pies los alienígenas”.

Sin duda alguna esta es una ciudad que estará vinculada para siempre a uno de los mayores misterios de todos los tiempos y es posible que nunca lleguemos a un consenso sobre la verdad que está ahí afuera. Seguramente durante años, el Incidente OVNI de Roswell seguirá siendo un hito para la humanidad.

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