#1247 – Los Primeros Platillos Voladores

Avistamiento

Aproximadamente a las 16:00 hrs del 24 de Junio de 1947, Kenneth Arnold estaba aterrizando en el aeropuerto del valle de Yakima, Washington.  Después de bajarse del avión que piloteaba se dirigió directamente a la oficina de Al Baxter, un viejo amigo y gerente general del aeropuerto. Cuando Kenneth llegó con Baxter le empezó a contar una increíble historia sobre unos objetos voladores que el mismo había visto minutos atrás.

Kenneth volaba del condado de Chehalis a Yakima en un CallAir A-2. Eran minutos antes de las 15:00 hrs cuando sobrevolaba a unos 2,800 m de altitud el condado de Mineral, vio una luz intermitente brillante, similar a la luz del sol reflejada en un espejo. Temiendo estar peligrosamente cerca de otro avión, Arnold escaneó los cielos a su alrededor, pero todo lo que pudo ver fue un avión Douglas DC-4, visiblemente detrás de él, a unos 24 km de distancia.

Aproximadamente 30 segundos después de ver el primer reflejo de luz, Arnold vio una serie de destellos brillantes a la distancia a su izquierda, justo al norte del Monte Rainier, que se encontraba a una distancia de 35 km de Kenneth. Pensó que podrían ser reflejos en las ventanas de su avión, pero tras balancear su avión de un lado a otro y luego bajar la ventanilla lateral aseguró que eran reflejos a la distancia que provenían de objetos voladores.

Mientras Kenneth seguía observando los luces, vio como estas se acercaban al Monte Rainier pasando por la parte de atrás, desde la perspectiva de Kenneth, para luego ir hacia adelante. Este movimiento circular se corroboraba en las sombras que se veían sobre los brillantes campos de nieve que cubría al “Rainier”. Kenneth cuenta que las formas de estos objetos brillantes eran de forma convexa pero tan delgados y planos que eran prácticamente invisibles.

Usando un sujetador de capota Dzus como indicador para comparar el tamaño de los nueve objetos con el distante DC-4, Kenneth se dio cuenta de que los objetos tendrían que ser bastante grandes para ver algún detalle a esa distancia. Pero según Kenneth y sus cálculos, el tamaño de los nueve objetos eran de alrededor de 35 metros de longitud, poco más que la longitud de un avión DC-4 (28.8 m). Aunque mucho tiene que ver la agudeza visual de Kenneth y la distancia estimada.

Kenneth describió que eran platillos o discos voladores que estaban agrupados en una formación escalonada en diagonal, extendida sobre una distancia de unos 5 km. Aunque se movían en un plano horizontal más o menos nivelado, Kenneth dijo que los platillos se movían de lado a lado, como la cola de una cometa de papel. Además de volar alrededor del Monte Rainier, los objetos iban a través del valle lanzándose a través de los picos de las montañas más pequeñas. Ocasionalmente se volteaban o se inclinaban sobre sus bordes al unísono, mientras maniobraban de este modo causaban destellos de una luz casi cegadora. El encuentro le causó a Kenneth una sensación inquietante, pero queriendo encontrar una explicación a lo que estaba viendo se dijo así mismo que seguramente eran vuelos de prueba de un nuevo avión militar.

Cuando Kenneth estaba dejando atrás el Monte Rainier, giró su avión hacia el sur en un curso más o menos paralelo al de los platillos. Fue en este punto cuando abrió su ventana lateral y comenzó a observar los objetos sin obstáculos por ningún vidrio que pudiera producir algún reflejo. Los objetos no desaparecieron, pero comenzaron a avanzar del Monte Rainer al Monte Adams, una distancia de aproximadamente 80 km, donde desaparecieron de la vista.

Curioso por su velocidad, comenzó a medir el ritmo de su paso, según el reloj de su panel de instrumentos los nueve objetos recorrieron los 80 km en un minuto y cuarenta y dos segundos. Es decir, los discos viajaban a unos 2,700 km/hr. Esto era casi tres veces más rápido que cualquier avión en 1947.

Baxter no quedó muy sorprendido con la historia que acaba de escuchar por parte de su amigo y le daba poca credibilidad a la historia. Creía que le estaba haciendo una broma.

Platillos Voladores

Mientras Kenneth le contaba su historia a Baxter, fue en ese momento que Arnold estudió sus mapas, determinó la distancia entre el Monte Rainier y el Monte Adams y calculó la asombrosa velocidad. Ambos hombres sabían que era algo imposible que existiera, pero Kenneth estaba seguro de lo que había visto, así que esa misma tarde y parte de la noche comenzó a “correr la voz” sobre su avistamiento.

Ese día cada que Kenneth les contaba la historia a algunos amigos pilotos sobre los platillos voladores, pedía que no se burlaran ni se rieran de él, pero en cambio, muchos resultaron interesados y sugerían que tal vez había visto misiles guiados o algún avión de combate nuevo. Incluso algunos ex pilotos del ejército le dijeron que habían sido informados antes de entrar en combate que podían ver objetos de forma y diseño similares a los que Kenneth describía, lo que le daba un aire de credibilidad a la historia. En poco tiempo, todo el personal del aeropuerto conocía las afirmaciones de Kenneth.

La historia de Kenneth Arnold se hace pública

Kenneth fue entrevistado al día siguiente, 25 de junio, y cualquier escepticismo que pudieran haber tenido los reporteros desapareció cuando lo entrevistaron en profundidad. Él tenía los ingredientes de un testigo confiable: era un hombre de negocios respetado y piloto experimentado, no parecía exagerar lo que había visto ni agregar detalles sensacionales a su informe, además, también dio la impresión de ser un observador atento. Estos detalles impresionaron a los periodistas que lo entrevistaron y dieron fiabilidad a su informe.

Días después del avistamiento de Kenneth, el suceso fue corroborado en parte por un hombre llamado Fred Johnson. Él asegura haber visto seis de los objetos el 24 de junio, aproximadamente al mismo tiempo que Kenneth. Fred que usó un pequeño telescopio vio sobre el Monte Adams, unos objetos que parecían tener una forma ovalada y con puntas afiladas. Irónicamente, el informe de Fred fue catalogado como el primer informe OVNI inexplicable en los archivos de la Fuerza Aérea, mientras que el de Kenneth fue descartado como un espejismo, pero Johnson parecía estar describiendo una continuación del mismo evento que Kenneth.

Semana y media más tarde, el “Portland Oregon Journal” informó que el 4 de julio recibió una carta de un veterano apellidado Bernier, que vivía en Richland, Washington, a unos 180 km al este de Monte Adams y a 230 km al sureste de Monte Rainier. Bernier escribió que vio tres objetos extraños sobre Richland volando “de lado” hacia el monte Rainier aproximadamente 30 min antes que Kenneth. Bernier indicó que viajaban a gran velocidad diciendo en la carta, – “He visto un P-38 aparecer aparentemente en un horizonte y luego ir al horizonte opuesto en muy poco tiempo, pero estos discos ciertamente viajaban más rápido que cualquier P-38”. El día anterior, Bernier también había hablado con su periódico local, el “Richland Washington Villager”, y fue uno de los primeros testigos en sugerir orígenes extraterrestres – “Creo que puede ser un visitante de otro planeta”.

Un periódico de Seattle también mencionó a una mujer cerca de Tacoma que dijo que vio una cadena de nueve objetos brillantes volando a gran velocidad cerca del Monte Rainier. Desafortunadamente, esta breve noticia no era precisa en cuanto a la hora, pero la fecha de avistamiento de la mujer coincidía con el día 24 de junio.

Sin embargo, el piloto del “Douglas DC-4” que iba en ruta a Seattle, el mismo que vio Kenneth para comparar tamaños y que estaba a unos 24 km al norte de él, informó que no vio nada inusual.

Eventos después del avistamiento

El relato de Kenneth apareció por primera vez en algunas ediciones de periódicos tardíos el 25 de junio, apareció en numerosos periódicos estadounidenses y canadienses, la historia de Kenneth se relataba con un tono serio e imparcial. Los primeros reporteros en entrevistar a Kenneth fueron Nolan Skiff y Bill Bequette del “East Oregonian” de Pendleton, Oregon el 25 de junio. La primera historia sobre el avistamiento de Kenneth fue escrita por Bequette y apareció en el periódico el mismo día.

A partir de este incidente de junio de 1947, los periódicos comenzaron a utilizar los términos “platillo volador” y “disco volador” para describir los objetos avistados en el cielo. Por lo tanto, al avistamiento de Kenneth se le atribuye el origen de estos términos populares.

En los meses que siguieron a la historia de Kenneth cientos de informes de avistamientos similares llegaron desde los EE. UU., la mayoría describían objetos en forma de platillos. En total se recopilaron más de 850 avistamientos de discos voladores ese año, estos reportes fueron publicados por 140 periódicos de Canadá y EE. UU.

El ejército negó tener algún avión en el área del Monte Rainier en el momento de su avistamiento. Del mismo modo, el 6 de julio, surgieron especulaciones por parte de artículos periodísticos de que los objetos avistados se debían al “Golden Wing”, un avión en forma de disco, que estaba en fase experimental y en desarrollo por parte del ejército estadounidense. Pero la Fuerza Aérea siempre se mantuvo firme diciendo que ellos no fueron los que habían provocado estos avistamientos.

Después de que la noticia de los avistamientos de Kenneth llegara a los medios de comunicación, comenzaron a reportarse avistamientos similares en un mayor número por todo el país americano. Un mes después, en julio de 1947, un periódico de Roswell, Nuevo México, afirmó que el personal del aeródromo cercano del Ejército de los Estados Unidos había recuperado un platillo volador estrellado. El Ejército, a su vez, explicó que el accidente fue el de un globo meteorológico destrozado.

*Nota del investigador: caso #2080 – Accidente en Roswell.

Durante décadas se han llegado a informar miles de avistamientos de OVNIS o de platillos, pero los mediados de la década de 1940, marcó el comienzo de una nueva fase de atención hacia casos similares. El avistamiento de Kenneth Arnold y el accidente en Roswell son históricos por iniciar un frenesí de interés en los visitantes de otro mundo y establecieron una subcultura completamente nueva, conocida como “ufología”.

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